Dicen que la mayoría de situaciones que vivimos se quedan grabadas en nuestra memoria gracias al impacto emocional que éstas tienen para nosotros. A mayor impacto emocional, mayor recuerdo y, en este sentido ¿puede haber algo más impactante para un bebé que ponerse de pie y comenzar a caminar? Seguramente no, pero entonces, ¿por qué no somos capaces de recordar nuestros primeros pasos?
Se cree que la razón por la que no recordamos nada antes de los tres años es debido a la amnesia infantil la cual fue descrita por primera vez por Caroline Miles (1893) y Henri (1895). Más tarde, Sigmund Freud (1918) ofreció la primera explicación de este fenómeno basándose en su teoría psicoanalítica, postulando que los primeros acontecimientos de la vida son reprimidos debido a su naturaleza sexual inapropiada.
La amnesia infantil es un constructo teórico basado en la incapacidad adulta de recordar experiencias episódicas ocurridas durante la infancia (entre los 0-3 años). En un estudio (Bahrick, Bahrick & Wittlinger, 1975) se mostró a un grupo de adolescentes fotografías de sus compañeros de preescolar, mezcladas con otras correspondientes a desconocidos. Los adolescentes reconocieron correctamente alrededor del 20% de sus compañeros. Sin embargo, otro grupo de adultos del experimento reconocieron el 70% de rostros de compañeros de instituto en una serie de imágenes, y esto se debe a que la memoria episódica incrementa con el paso de los años.
Tanto los recuerdos episódicos (experiencia de cosas específicas, personas y eventos en un tiempo y lugar determinado) como los recuerdos semánticos (conocimiento general del mundo) son procesados por el sistema de aprendizaje y memoria dependiente del hipocampo (Graf y Schacter, 1985). Pero, ¿por qué no recordamos nada antes de los 3 años? Con el afán de responder a esta pregunta, se construyeron diversas teorías: dos de las más aceptadas actualmente son de naturaleza biológica. Por un lado, se afirma que los primeros recuerdos episódicos no se almacenan a largo plazo debido a que el hipocampo a esas edades se encuentra inmaduro. Se dice que alcanza su plena madurez aproximadamente entre los 3 y 5 años, siendo a partir de ahí capaz de procesar, consolidar y almacenar representaciones episódicas (Alberini & Travaglia, 2017). Por otro lado, la neurogénesis, el proceso mediante el cual se crean nuevas neuronas a partir de células madre y progenitoras, también tiene una estrecha relación con la amnesia infantil. Diversos estudios demuestran que la amnesia infantil puede deberse a la acelerada adición de nuevas neuronas, por neurogénesis, en el hipocampo a edades tempranas (Asselin & Cruz Sánchez, 2019). En conclusión, los niños y niñas entre los 0 y 3 años tienen una neurogénesis muy alta, que al ser exacerbada puede provocarles daños memorísticos y por tanto, amnesia infantil. Es a partir de los 3 años que el crecimiento cerebral y el proceso de neurogénesis en los niños comienza a ser más paulatino, dando lugar a la capacidad de almacenar recuerdos a largo plazo.
Desde la psicología se ha sugerido que los recuerdos autobiográficos de los niños pequeños se olvidan porque aún no han adquirido habilidades lingüísticas (Ebbinghaus, 1885), por tanto, carecen de la capacidad de codificar y expresar esos eventos, sumándole que aún a esas edades no han desarrollado el sentido del “yo”, siendo incapaces de almacenar y organizar las experiencias vitales del modo en que lo hacen los niños mayores de 4 años (Grijalva-Alvear, 2019).
Se dice que el promedio de edad para nuestro primer recuerdo es a los 3 años y 4 meses aproximadamente (Conway y Pleydell-Pearce, 2000) Pero ¿qué pasa con las personas que sí dicen recordar antes de esta edad?
En un estudio (Conway & Robin, 1993), un 40% de los participantes expresaron recordar hechos que experimentaron antes de los tres años, incluso algunos de ellos manifestaron recordar hasta su propio nacimiento. Sin embargo, los estudios acuñan que esto no es posible, abogan que dicho recuerdo es debido a la sugestión innata del ser humano.
Quizás recordemos algún fragmento de nuestra infancia, que pudo haber sido rellenado con recuerdos y expresiones de familiares o amigos. Tu madre pudo decirte algo así como: “-yo te llevaba a pasear en una cochecito rojo, ¿lo recuerdas hija?” Tal vez lo que haces es formar una imagen mental gradual del cochecito rojo y esa imagen se transforma en algo que experimentas como si fuera una memoria real. Este tipo de recuerdos sugestionados, hacen referencia al tipo de recuerdo que mencionábamos en nuestra primera publicación, los recuerdos implantados, que son recuerdos que moldeamos por la influencia de terceros. Sin embargo, Conway & Robin (1993) aclaran que no podemos afirmar con certeza que todas nuestras memorias de la infancia son irreales, aunque sí en su mayoría.
Y después de leer este artículo… ¿Crees que tus recuerdos antes de los 3 años son ciertos o implantados?
Referencias Bibliográficas
Alberini, C. M., & Travaglia, A. (2017). Infantile amnesia: a critical period of learning to learn and remember. Journal of Neuroscience, 37(24), 5783-5795. 10.1523/JNEUROSCI.0324-17.2017
Asselin, F., & Cruz Sánchez, F. (2019). ¿Por qué la formación de los futuros padres? 50 buenas razones. La Habana.
Bahrick, H. P., Bahrick, P. O., & Wittlinger, R. P. (1975). Fifty years of memory for names and faces: A cross-sectional approach. Journal of experimental psychology: General, 104(1), 54. 10.1037/0096-3445.104.1.54
Conway, M. A., & Pleydell-Pearce, C. W. (2000). The construction of autobiographical memories in the self-memory system. Psychological review, 107(2), 261. 10.1037//0033-295X.107.2.261
Conway, M. A., & Rubin, D. C. (1993). The structure of autobiographical memory.
Ebbinghaus, H. (1885). Über das Gedächtnis Untersuchungenzur Ex-perimentellen Psychologie [Memory: A contribution to experimental psychology]. Leipzig, Germany: Von Duncker and Humber.
Freud, S. (1918). Historia de una neurosis infantil: caso de “El hombre de los lobos”. En Volumen XVII - "De la historia de una neurosis infantil" (Caso del "Hombre de los lobos"), y otras obras (1917-1919); Buenos Aires: Amorrortu Editores.
Grijalva Alvear, I. D. (2019). Análisis de la construcción conceptual acerca de la memoria. Estudio realizado en el Proyecto de Psicología para Neurólogos de Sigmund Freud (Bachelor's thesis, PUCE-Quito)

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ResponderEliminarEstoy de acuerdo con las teorías q se exponen. Yo personalmente no recuerdo nada antes de los 3 o 4 años y creo que los q aseguran tener recuerdos de esa etapa se debe más a una sugestion provocada por la repetición de una determinada anécdota por parte de un familiar , o de haber visto fotografías o videos de eso que ocurrió, más que de un recuerdo real.
ResponderEliminarMe ha encantado el enfoque del post.
Es muy interesante.
Muy interesante el tema. Creo que mis recuerdos implantados van más allá de los 5 años. Mi padre fallecio a esa edad y todo lo que recuerdo de él me lo han contado. No hay imágenes e mi cabeza. Ni tampoco sensaciones.
ResponderEliminarMuy interesante!
ResponderEliminarIdentifico los recuerdos anteriores a los 3 años porque nos cambiamos de casa a esa edad. En la casa vieja estaba cuando me puso mi padre una vacuna y me enfadé con él o cuando acompañaba a mis hermanos al bus y yo me quedaba en esa vieja casa sola con mi madre...Si no no podría identificarlos. La maduración neurologica puede adelantarse en algunos individuos. Ocurre en una horquilla amplia de edades.
ResponderEliminarNo obstante, completamente de acuerdo con la teoría de los recuerdos implantados, aunque no en mi caso.
Muy interesante!!
ResponderEliminarMuy interesante. Nos hacéis pensar en cosas en las que apenas caemos
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